Poison denuncia cierre de su catálogo musical en Bandcamp
La cuenta del músico chiptune fue anulada tras acusación de uso de IA, generando debate en la comunidad Atari.
No todo son buenas noticias en la escena Atari de 8 bits. En los últimos días, Marek “Poison” Pešout, uno de los músicos más veteranos y reconocibles del chiptune en esta plataforma, denunció públicamente que Bandcamp anuló por completo su cuenta tras considerar, de forma automática, que su música había sido generada por inteligencia artificial.
Pešout llevaba casi 12 años utilizando Bandcamp como archivo y punto de distribución de su música, alojada en poison6502.bandcamp.com. Allí había publicado alrededor de 20 álbumes, todos compuestos en hardware real —concretamente en un Atari 800XE—, como parte de una trayectoria que supera los 30 años dentro de la escena chiptune.
En tiempos recientes, el músico había comenzado a experimentar con el uso de inteligencia artificial para añadir voces digitalizadas a composiciones ya existentes, relanzando parte de su material con ese elemento adicional. No obstante, él mismo asevera que la música en sí no fue generada por IA y que en su cuenta no había contenido creado íntegramente mediante este tipo de herramientas.
La decisión implicó la eliminación total de su perfil, su catálogo y más de una década de trabajo acumulado. Tras contactar con la plataforma, recibió como respuesta que su música infringía las normas de Bandcamp al ser considerada como generada por inteligencia artificial y que su apelación había sido rechazada. Desde la perspectiva del propio Poison, el proceso habría estado gestionado exclusivamente por sistemas automatizados, ya que no cree que ninguna persona haya revisado de manera directa su página ni su historial como músico.
El golpe, admite, es definitivo. No planea reconstruir el perfil ni volver a subir el material eliminado; hacerlo implicaría un esfuerzo considerable que ya no le resulta gratificante. En sus propias palabras, considera que sería un trabajo inútil y que, para él, esto marca el final de todo lo relacionado con su presencia en la escena musical de Atari en Bandcamp.
La situación resulta especialmente sensible porque Bandcamp ha sido tradicionalmente percibida por muchos músicos como una de las plataformas más accesibles para compartir y vender música independiente. Precisamente por ello, la reacción dentro de la comunidad no se hizo esperar. El músico Michael “Miker” Szpilowski calificó el episodio como inaceptable desde su punto de vista, señalando que no considera normal que una IA analice y rechace pistas que no han sido creadas de manera artificial. En un mensaje especialmente crítico, describió la acción como “vil” y expresó su deseo de que la plataforma rectifique este tipo de prácticas.
Otros miembros de la escena también manifestaron su solidaridad. Krzysztof “Foster” Bryła afirmó que la situación le parecía enfermiza y profundamente injusta, recordando que Poison llevaba años compartiendo su música y cuestionando que ahora se penalice el uso experimental de tecnologías como la IA. Por su parte, Jakub Husak aportó una reflexión más amplia, señalando que gran parte de la música electrónica se ha creado históricamente a partir de notas generadas de forma aleatoria en secuenciadores, un proceso que podría confundirse con inteligencia artificial pese a no serlo. A su juicio, equiparar caos creativo o generación algorítmica básica con IA evidenciaría una comprensión limitada del proceso musical.
Como telón de fondo, la respuesta del centro de ayuda de Bandcamp tampoco contribuyó a despejar las dudas: un mensaje automático informando de un alto volumen de correos y tiempos de respuesta más lentos de lo habitual. Para algunos miembros de la comunidad, esta comunicación reforzaría la impresión de que no hubo un análisis humano detallado del caso. Para colmo, tras la eliminación de la cuenta original, un tercero creó un perfil con el mismo nombre de usuario que utilizaba Marek, una página aparentemente ajena a cualquier actividad musical, lo que añade un elemento adicional de confusión a una situación ya de por sí desalentadora.
El caso de Poison pone sobre la mesa una tensión cada vez más visible entre la automatización de los sistemas de control de contenidos y las prácticas reales de creación artística, especialmente en escenas de nicho como la del Atari de 8 bits. Para un músico que ha defendido durante décadas la autoría, el trabajo artesanal y el uso directo del hardware, la parádoja de ser acusado de distribuir “música generada por IA” no podría ser mayor.
Con información del foro de AtariOnline.


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